Imagina que trabajas en la universidad y eres dueño(a) de una empresa de servicios.
Un día la institución busca contratar un proveedor y tú ofreces los servicios de tu empresa. Aunque tu empresa ofrezca un buen precio y no cause pérdidas a la universidad, no puedes participar en la decisión de contratar con tu empresa porque sería un conflicto de interés y se podría configurar la hipótesis de negociación incompatible. Lo mismo aplica, por ejemplo, si intentas contratar a una empresa de tu cónyuge, un familiar cercano o de un(a) socio(a)".